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Secretaría de Integración
Económica Centroamericana

LA INTEGRACION ECONOMICA CENTROAMERICANA

Guatemala, Marzo 2001

 

 

ANTECEDENTES

En la década de los cincuenta, Centroamérica decidió iniciar un proceso de integración económica con el propósito de aprovechar las economías de escala y las ventajas de un mercado ampliado.

Dicho proceso inició mediante la firma de tratados bilaterales entre pares de países, acordando la libre circulación de los productos originarios de cada uno de ellos, esto es, sin el cobro de los derechos arancelarios correspondientes.

En el año de 1960 se firmó el Tratado de Integración Económica Centroamericana en el que los cinco países de la región acordaron darse el libre comercio para todos los productos considerados originarios, es decir que fueran producidos y no fueran simplemente armados, empacados, cortados, diluidos, etc, con las excepciones que se incorporaron en un listado que aparece en un Anexo del mencionado Tratado. Muchos de los bienes a los que no se les otorgó el libre comercio, fueron aquellos que tenían problemas a nivel internacional, como el café, el azúcar y otros porque las empresas necesitaban contar con mas tiempo para estar en condiciones de competir con las empresas de los países vecinos, entre estos bienes se puede mencionar algunos textiles, medicamentos y otros que fueron incorporándose mas adelante al libre comercio.

Es así como se forma el Mercado Común Centroamericano, en el marco de un desarrollo hacia dentro, esto es bajo una protección del mercado, con aranceles relativamente altos.

Los principios básicos del proceso fueron el libre comercio, el arancel uniforme y los incentivos fiscales; los cuales combinados con otros instrumentos propiciaron un desarrollo industrial en la región, surgiendo empresas industriales dedicadas a producir una serie de artículos que anteriormente eran objeto de importación de terceros países, ya que no se producían en los países centroamericanos. La mayoría de dichas empresas nuevas se dedicaron a la fabricación de productos alimenticios, hilados, textiles, vestuario, calzado y otros productos de cuero, algunos medicamentos y otros productos químicos como fertilizantes, herbicidas, productos y envases de papel, de vidrio, plásticos, muebles de madera, de metal, etc.

El resultado de esta política deliberada, fue el incremento del comercio que creció de US$ 9 millones en 1950 a US$ 1200 millones en 1981, año en que se dio la mayor cifra de comercio, antes de iniciarse la crisis. Por otra parte se instalaron muchas industrias nuevas en la región, lo que dio como resultado una mayor ocupación de mano de obra, el desarrollo de una nueva clase empresarial, el desarrollo de una serie de servicios complementarios como los financieros, transporte, seguros. Asimismo se diseño y construyó una nueva red de carreteras, que son las que hoy existen, todo lo cual redundó en un mayor bienestar para la población de Centroamérica.

Sin embargo, debido a que no todos los países pudieron beneficiarse del proceso, pues Guatemala, El Salvador y Costa Rica generaron mayor cantidad de comercio, empezaron a plantearse una serie de problemas que derivaron en la salida de Honduras de la integración. Por otra parte se vino la crisis financiera internacional de los años setenta que vino a acentuar los problemas regionales, así como otros acontecimientos de desastres como el Terremoto de Managua de 1972, el Huracán Fifí en Honduras en 1974, el Terremoto de Guatemala de 1976 y los conflictos internos de los países que provocaron las guerras en Guatemala, El Salvador y Nicaragua; que vinieron a entorpecer el avance del proceso, planteándose una crisis en la integración que provocó que el comercio se redujera a US$ 400 millones en 1986.

Tales acontecimientos no fueron resueltos por los países como un bloque, sino que fueron adoptando medidas al margen de los compromisos adoptados en los instrumentos regionales, ocasionando mayores conflictos de carácter comercial que finalizan con el práctico rompimiento de la integración económica. No obstante debe señalarse que aún bajo las balas, el comercio se realizaba debido a la interdependencia que se estableció entre los países.

Durante los años de la década de los ochenta, se produjeron una serie de esfuerzos por rescatar el avance de la integración centroamericana, sin poder concretarse. No fue sino hasta 1990, que los presidentes de la región, después de avanzar en el establecimiento de la democratización y pacificación del área, decidieron revisar, actualizar y dinamizar la integración económica y social del área para el mejor aprovechamiento del potencial de desarrollo, en beneficio de sus pueblos para mejor enfrentar las serias dificultades de las economías de los países.

Fue entonces, a partir de la Cumbre de Presidentes Esquipulas II, que se volvió a plantear la importancia de la integración, como una nueva etapa en el proceso, con otra dimensión y con un entorno internacional diferente, debido a que los avances tecnológicos ( informática, telemática, robótica ), el libre mercado y la trasnacionalización de la producción, plantean mayores exigencias del consumidor en un mundo mas competitivo.

Después de una serie de cumbres de los presidentes, en las que se tomaron una serie de decisiones para integrar nuevamente las economías de los países, especialmente en el área comercial, se ha revivido el entusiasmo por adelantar en la conformación de un bloque comercial que tiene como objetivo formar una comunidad económica, similar a la que forman otros países, así como la Unión Europea, la Comunidad Andina, el Mercosur y otros.

La Nueva Integración Centroamericana.

En la etapa final del siglo XX se han dado una serie de acontecimientos de carácter político y económico que condicionan las políticas de todos los países.

En primer lugar, en el campo político puede citarse la finalización de la guerra fría este-oeste, la unificación de las Alemanias con la caída del muro de Berlín, acontecimientos que se hubiera sospechado podrían darse, tan sólo hace unos pocos años. Asimismo, se da una recomposición de los países europeos en la Unión Europea, Japón y los países asiáticos cobran relevancia en el mundo político y en la economía internacional. En el campo económico, finaliza la Ronda Uruguay con la creación de la Organización Mundial del Comercio, estableciéndose una nueva normativa multilateral y surge el regionalismo con la creación de bloques económicos. Por otra parte los adelantos tecnológicos en informática y telecomunicaciones, representan además verdaderas novedades en la producción de los bienes y servicios. Todo esto hace que todos los países replanteen sus políticas para coexistir con las nuevas realidades y poder competir a nivel internacional.

En este entorno, obviamente muy distinto del que prevalecía en la década de la formación del Mercado Común Centroamericano, surge el interés de renovar el proceso de la integración económica entre los países de la región centroamericana, ahora con dos objetivos principales: perfeccionar el funcionamiento de la zona de libre comercio y utilizar el Mercado Común Centroamericano para lograr una reinserción en el comercio internacional, es decir que se trata de integrar los mercados de los cinco países para buscar exitosamente otros mercados para dicha producción.

Los retos que se plantean ahora los centroamericanos son mucho más complejos. En primer lugar deberá conformarse un sistema productivo sobre la base de libre comercio, ya no podrá aspirarse a crecer con protecciones como en el pasado; asimismo debe propiciarse la producción competitiva de nuestras exportaciones tradicionales y buscar la diversificación de la producción para poder obtener las divisas necesarias que sirvan para enfrentar los compromisos derivados de las importaciones que cada día son mayores.

Por otra parte, se hace necesario que se cree un clima apropiado de inversiones, para lo cual los países deberían coordinar las políticas macro-económicas y facilitar la incorporación, gestión e innovación tecnológica en los sectores productivos. De la misma forma deberá fortalecerse la infraestructura y los servicios que apoyan la competitividad de los sectores mencionados, tales como el transporte, telecomunicaciones, energía, sistemas aduaneros, puertos, aeropuertos, que faciliten la producción y el comercio.

El otro aspecto a reforzar es el mejoramiento de la capacidad de negociación de los países para fortalecer su participación en la economía internacional, a través de la formación de negociadores, participando en cursos sobre la nueva legislación multilateral que sirve de base para las negociaciones internacionales, tomando en cuenta que la misma es muy reciente y en nuestro medio aún no es muy conocida.

Finalmente, y no por mencionarlo de último es menos importante, también hay que elevar el nivel de vida de la población mediante programas intensivos de educación, salud, vivienda, creación de oportunidades de trabajo, aspectos en los que ya no sólo son responsabilidad del gobierno, sino que hoy en día, la iniciativa privada debe involucrarse con el propósito de mejorar la calidad de los recursos utilizados en la producción y comercialización de los mismos.

Para enfrentar los anteriores retos, los gobiernos han delineado en los distintos campos planes de acción encomendados a los Consejos de Ministros, de acuerdo a sus competencias. De allí que en el campo jurídico se hayan actualizado los tratados originales mediante los cuales se creó el Mercado Común Centroamericano, tales como el Protocolo de Tegucigalpa, que modifica la Carta de la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA) y el Protocolo de Guatemala que modifica el Tratado General de Integración Económica Centroamericana.

En cuanto a la política comercial intrarregional, el Consejo de Ministros de Integración Económica, integrado por los ministros de economía y/o comercio, ha decidido eliminar todos los obstáculos que se levantaron en los años anteriores, de manera de regresar al libre comercio, esto es, no pagar aranceles en el comercio que se realice entre los países centroamericanos; se ha adoptado una nueva política arancelaria, con el propósito de contar con un arancel externo común a partir del año 2000, en el que el piso es de 0% y el techo arancelario será de 15%, con algunas excepciones de 20 % para las industrias de confección, calzado y llantas; se ha decidido modernizar la legislación aduanera común para facilitar la entrada y salida de los productos a la región y se ha acordado un programa de negociaciones comerciales coordinadas o conjuntas con otros países o bloques de países a fin de fortalecer la capacidad de negociación.

En el campo de la infraestructura, se ha adelantado en el desarrollo de la interconexión eléctrica, se cuenta con un programa de rehabilitación y reconstrucción de carreteras de los principales corredores de la región centroamericana, se ha realizado el Estudio Centroamericano del Transporte que establece un plan maestro de transporte centroamericano para los años 2001 al 2010, un programa regional del mejoramiento de telecomunicaciones, que realizan los diferentes foros ministeriales de los distintos sectores mencionados.

Aún cuando hay una serie de trabajos encaminados, debe señalarse que hay un largo camino por recorrer, pues la brecha que existe entre nuestros países y los países mas adelantados es muy grande, lo cual obliga a que todos los sectores pongan su grano de arena para lograr una Centroamérica unida y capaz de competir en los mercados internacionales.